Desertificación
- Andrea Rincón
- 2 abr 2024
- 2 min de lectura
Actualizado: 2 abr 2024
La desertificación no seca solo la tierra, sino también el futuro de quienes en ella habitan. #NoDejesQueNuestroFuturoSeSeque 🌳💚
La desertificación es el proceso por el cual disminuye y finalmente desaparece la vegetación en las zonas secas, es decir, en tierras áridas y semiáridas, como las zonas de pastizales o de matorrales. El concepto no se refiere a la expansión física de los desiertos existentes, sino a los diversos procesos que amenazan con convertir en desiertos ecosistemas que actualmente no lo son.
Las actividades humanas, como la deforestación y la sobreexplotación de los acuíferos, entre otras, aceleran la desertificación. A esto hay que sumar los efectos del cambio climático, también impulsado por el ser humano, y la destrucción que provoca en forma de fenómenos meteorológicos extremos, como sequías, huracanes, incendios, etc.
Según la ONU, cada año desaparecen más de 24.000 millones de toneladas de suelo fértil. De hecho, hoy en día dos tercios de la Tierra están inmersos en un proceso de desertificación y, de no tomar medidas, en 2050 se perderán 1,5 millones de km2 de tierras agrícolas, una superficie equivalente a toda la tierra cultivable de la India, que son esenciales para mantener la biodiversidad y alimentar a la población.
Causas
La deforestación, cuyas causas van más allá de la mera tala de árboles, que incrementa el riesgo de incendios, entre otros.
Las malas prácticas agrícolas, desde cosechas sin rotación a suelos desprotegidos o al uso de fertilizantes y plaguicidas químicos, etc.
La sobreexplotación de los recursos naturales como consecuencia, por ejemplo, de una gestión irresponsable de la vegetación o del agua.
Las malas prácticas ganaderas, como el sobrepastoreo, que erosionan gravemente la tierra e impiden la regeneración de la vegetación.
Consecuencias
La pérdida de la biodiversidad al empeorar las condiciones de vida de muchas especies.
La inseguridad alimentaria por la pérdida de cosechas o la disminución de sus rendimientos.
La pérdida de cubierta vegetal y, por tanto, de alimento para el ganado y el ser humano.



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